Nuestro Dōjō


Dōjō (道場) :

(道場, dōjō) es mucho más que un lugar de entrenamiento, es un concepto profundamente arraigado en la tradición japonesa que significa literalmente «lugar del camino».

La función del dojo en las artes marciales:

  • Es el espacio físico y simbólico donde se entrenan disciplinas como el karate, judo, aikido, kendo, entre otras.
  • Representa un lugar de crecimiento integral: físico, mental, espiritual y moral.
  • Se rige por normas de respeto, disciplina y humildad, por ejemplo, se saluda al entrar y salir, y se mantiene una limpieza ritual (sōji).
  • Es un espacio donde se cultivan valores como el respeto, la perseverancia y la comunidad.

Estructura tradicional:

  • Shomem / Kamiza: el frente del dojo, donde suele haber un retablo con la imagen de los fundadores.
  • Shimoza: el lado opuesto, donde se sientan los estudiantes.
  • Joseki y Shimoseki: los laterales, donde se ubican los practicantes según su grado (joseki mayor grado y shimoseki menor grado).

Nuestra área práctica:

  • Tatami de práctica de 70m² para ambas disciplinas (judo y aikido) en diferentes horarios de práctica, perfectamente aislada contra ruido externo, bien ventilada e iluminada.

«Los Tatamis son importados y específicos para la práctica de judo y aikido», cada tatami o módulo tiene una dimensión de 2.00m x 1.00m (2m²) y de 4cm de espesor fabricados en PU FOAM, forrados y vulcanizados con una cobertura de PVC con textura de grano de arroz para evitar los deslizamientos.

Servicios al practicante:

  • Baños-vestidores para hombres y mujeres (por separado), con servicio de regaderas con agua caliente.

Área vestibular:

  • área de espera para acompañantes de 8m².

Oficina administrativa:

  • Para la atención de asuntos generales y administrativos.

Instructores (柔道と合気道の指導者)


Perfil de nuestros Instructores:

La mayoría de nuestros instructores cuentan con grado dan en **Judo y Aikido** , esto representa una combinación excepcional de dos disciplinas marciales con filosofías y técnicas complementarias, este perfil es valioso en dojos modernos, donde la adaptabilidad y la síntesis de estilos marciales son cada vez más apreciadas.

La doble formación no solo amplía el repertorio técnico del instructor, sino que también fortalece su enfoque ético y su capacidad para transmitir valores como el respeto, la disciplina y la superación personal.

El «Judo» se centra en proyecciones, inmovilizaciones y la eficiencia mediante el principio de «máxima eficiencia, mínimo esfuerzo» (Seiryoku Zenyo), y por otro lado, el «Aikido», enfatiza la armonización con la energía del oponente, utilizando movimientos circulares, luxaciones y redirecciones (Ai-Ki, «unión con la energía»).


Judo

  • Fukushidōin (副指導員) Saradam Alfaro (2o. Dan Kodokan & 3er. Dan Aikikai).
  • Uchi-deshi (内弟子) Alejandro Alfaro (2o. Dan Kodokan & 1er. Kyu Aikikai).
  • Senpai (先輩) Víctor Trejo (1er. Kyu Kodokan & 4o. Dan Aikikai).
  • Senpai (先輩) Sergio del Castillo (1er. Kyu Kodokan & 3er. Kyu Aikikai).

Aikido

  • Fukushidōin (副指導員) Saradam Alfaro (3er. Dan Aikikai & 2o. Dan Kodokan).
  • Uchi-deshi (内弟子) Víctor Trejo (4o. Dan Aikikai & 1er. Kyu Kodokan).
  • Senpai (先輩) Roberto Tamayo (2o. Dan Aikikai).

Ventajas de nuestros instructores:

Un instructor con ambos grados en aikido y judo aporta una combinación robusta para la técnica, filosofía y adaptabilidad.

Dominio técnico amplio: El judo aporta precisión en proyecciones y control corporal, mientras que el aikido refina la fluidez, el uso del centro y la armonía con el oponente.

Versatilidad pedagógica: Puede adaptar la enseñanza según el perfil del alumno desde la defensa personal hasta el desarrollo físico y mental.

Enfoque filosófico enriquecido: El judo enfatiza el seiryoku zen’yō (uso eficiente de la energía) y el jita kyōei (beneficio mutuo), mientras que el aikido promueve la no resistencia y la armonía. Juntos, ofrecen una visión ética y estratégica más completa.

Práctica desde la infancia: Algunos de nuestros instructores han practicado tanto aikido como judo desde la infancia, poseen una integración profunda de técnica, filosofía y sensibilidad corporal.

La formación temprana brindan una comprensión intuitiva del kuzushi (desequilibrio), la fluidez del movimiento y el control energético, permitién enseñar con naturalidad y precisión.

Además, su recorrido fomenta valores como la disciplina, la empatía y el respeto mutuo, convirtiéndolo en un guía completo que transmite no solo habilidades marciales, sino también una visión ética y armónica del como camino de desarrollo integral.