Filosofía de nuestro Fundador (創業者の哲学)


Nuestro maestro y fundador Shidōin (指導員) Julio Alfaro a través de muchos años de experiencia en la práctica, tuvo la oportunidad de observar como cada una de las disciplinas tuvo modificaciones y cambios por parte de muchos colegas, escuelas y dojos.

En la visión filosófica del Sensei Alfaro, los conceptos básicos de las disciplinas tuvieron muchas bifurcaciones, algunas de ellas para bien y otras para mal.

Compartimos una reseña y reflexión sobre la evolución de las artes marciales, desde su concepción original hasta su diversificación contemporánea según la visión de nuestro fundador:


La evolución de las artes marciales

Las artes marciales nacieron como sistemas de combate cuerpo a cuerpo, profundamente entrelazados con la filosofía, la espiritualidad y la supervivencia.

Desde los frescos egipcios de Beni Hassan (3,400 a.C.), la creación del Kalaripayattu en la India con más de 3,000 años de antigüedad, hasta los tratados del Emperador Amarillo en China, estas prácticas surgieron en múltiples culturas como una forma de armonizar cuerpo, mente y espíritu.

En Asia Oriental, especialmente en China, Japón y Corea, las artes marciales evolucionaron con una fuerte influencia del confucianismo, el budismo zen y el taoísmo, dando origen a disciplinas como el kung fu, el judo, el karate, el taekkyon y el aikido, entre otras. Estas disciplinas no solo eran técnicas de combate, sino caminos de vida (, en japonés), con códigos éticos rigurosos y una búsqueda de la perfección interior que trascienden la técnica marcial.

Con el tiempo, y especialmente tras la apertura de Oriente hacía Occidente, estas artes se globalizaron y diversificaron. Surgieron múltiples estilos, escuelas y federaciones, cada una reinterpretando los principios originales según su contexto cultural, pedagógico o incluso comercial.


¿Evolución o distorsión? (進化か歪みか)

La transmisión del conocimiento marcial es un mensaje que pasa de maestro a discípulo, y con cada generación, ese mensaje puede mutar o cambiar.

A veces, esta transformación enriquece la práctica, adapta las técnicas a nuevos contextos y necesidades, pero otras veces, diluye el espíritu original de la disciplina.

En la actualidad muchas ramas y estilos modernos priorizan la competencia, el espectáculo o la rentabilidad financiera, dejando de lado los valores fundamentales como la humildad, la compasión y el autocontrol, lo que comenzó como un camino de autoconocimiento se puede convertir en un camino de ambigüedad y desorden.

Este fenómeno recuerda al proverbio zen:

“Cuando el dedo señala la luna, el necio mira el dedo.”

Algunos estilos se quedan en la forma externa (el “dedo”) y olvidan el propósito profundo (la “luna”).


Conclusión (結論)

La evolución es natural y necesaria, pero cuando una disciplina pierde su esencia, deja de ser evolución y se convierte en desviación.

El reto para los practicantes modernos es honrar el legado de los fundadores de cada disciplina, adaptando sin traicionar e innovando sin desvirtuar.


Nuestro Estilo (私たちの練習スタイル)

La visión de Sensei Alfaro es mantener la línea clásica de la enseñanza de Judo tradicional Kodokan y Aikido Aikikai, tal y como le fue enseñado por sus respectivos maestros.

Sensei Alfaro estaba consiente en la importancia de «mantener» la línea de enseñanza, pero también manifestaba que era muy importante adaptarse a los cambios en la sociedad que práctica estas disciplinas.

En nuestro dojo es prioritario apegarnos al modelo clásico, educativo y de superación personal, sin embargo, estamos a favor de retomar algunos de los principios básicos del 武道 Budō de «jujutsu en judo» y de «aiki-jūjutsu para aikido» con la finalidad fomentar un modelo sólido y a prueba de desviaciones que puedan afectar de una forma adversa nuestra práctica.


Uno de los mayores retos para los practicantes de las disciplinas del 武道 Budō, no radica en dominar la técnica, alcanzar un alto nivel de destreza o adquirir la capacidad de someter a un adversario.

«El verdadero desafío es interior: enfrentarse a uno mismo, esto comienza con la autodisciplina de adoptar principios fundamentales como la constancia, la dedicación y la capacidad de priorizar, solo así es posible abrirse, tanto mental como físicamente, para recibir un conocimiento determinado, y posteriormente desarrollarlo, cultivarlo y perfeccionarlo».

El objetivo de Sensei Alfaro en su estudio del budō se resumía a una sola premisa:

«Ser una mejor persona, consigo mismo, y después con todos los que te rodean».

Kanji 武道 Budō: vía del guerrero o camino del guerrero.